Fuente: Textos Gnósticos - Biblioteca Nag Hammadi III,
por Antonio Piñero.
Editorial Trotta (www.trotta.es)
APOCALIPSIS DE PABLO
(Texto copto de Nag Hammadi)
17 La
revelación de Pablo.
[Laguna]
Visión de Pablo
18 [...]
en el camino. Y [se dirigió a él], diciendo: ¿Qué camino [tomaré] para subir a
[Jerusalén]? El niño [contestó diciendo]: Di tu nombre, a fin de que te
[muestre] el camino. Sabía [quién era Pablo]. Quiso mostrarse afable con él por
medio de sus palabras a fin de hallar excusa para conversar con él. El niño
tomó la palabra y dijo: Sé quien eres, Pablo, que tú eres el que fue bendecido
desde el vientre de su madre. Ahora bien, yo [he venido] a ti a fin de que
[subas a Jerusalén] hacia tus colegas [apóstoles]. Por esto [has sido llamado].
Yo soy [el Espíritu que hace camino] contigo. [Alerta]
tu mente, Pablo [...] 19 Pues
[...] todo que [...] en los principados y estas potestades y arcángeles y
poderes y toda clase de demonios [...] aquél que pone al descubierto cuerpos
para ser desparramados entre almas.
Una vez hubo terminado esta alocución siguió hablando y me
dijo: Alerta tu mente, Pablo, y percátate de que la montaña sobre la que estás
es la montaña de Jericó, a fin de que conozcas las cosas ocultas que yacen bajo
las cosas manifiestas. Sí, irás a los doce apóstoles, pues son espíritus
elegidos, y te recibirán con un saludo.
(Pablo) levantó la vista y vio cómo lo saludaban. Entonces,
el [Espíritu] Santo, que conversaba con él, lo arrebató hacia lo alto, hasta el
tercer cielo. Luego pasó hasta el cuarto [cielo]. El Espíritu [Santo] se
dirigió a él diciendo: Mira y ve tu semejanza sobre la tierra.
Él [miró] hacia abajo y vio las cosas que estaban sobre la
tierra. Observó [y vio] las cosas que estaban sobre [...] 20 Fijó la mirada [hacia
abajo] y vio a los doce apóstoles a su derecha y a su izquierda en la creación,
y el Espíritu les precedía en el camino.
Visión de juicio de las almas
Ahora bien, en el cuarto cielo yo vi las cosas según sus clases.
Vi, en efecto, a los ángeles que se asemejaban a dioses, a los ángeles que
transfieren almas de la tierra de los muertos. La depositaron en la puerta del
cuarto cielo, y los ángeles la azotaban. El alma levantó la voz diciendo: ¿Qué
pecado he cometido en el mundo? El guardián que reside en el cuarto cielo le
respondió diciendo: No era conveniente cometer todas aquellas transgresiones a
la ley que se dan en el mundo de los muertos. El alma respondió diciendo:
Aporta testigos y que [muestren] en qué cuerpo cometí transgresión. [¿Quieres]
traer un libro [y leer en] él? Y acudieron tres testigos. El primero tomó la
palabra y dijo: [¿Acaso] no estuve yo en el cuerpo en la segunda hora? [...] Me
levanté contra ti 21 hasta
que [te sumiste] en ira, en enojo y en envidia. El segundo habló y dijo: ¿Acaso
no estaba yo en el cosmos? Entré en la hora quinta y te vi y te deseé. Y he
aquí que ahora te acuso de los crímenes que cometiste. El tercero habló
diciendo: ¿Acaso no me llegué a ti en la hora duodécima del día a la puesta del
sol? Te di tinieblas hasta que remataras tus pecados.
Cuando el alma oyó todo esto bajó los ojos con tristeza.
Luego miró hacia arriba y se precipitó hacia abajo. El alma que fue precipitada
hacia abajo [accedió] a un cuerpo que había sido preparado [para ella]. Y he
aquí que se terminaron sus testigos.
Ascensión a través de los cielos
[Yo, entonces, miré] hacia arriba y vi al Espíritu que me
decía: Pablo, ven, acércate a mí. Y cuando yo [avanzaba], se abrió la puerta y
entré en el quinto [cielo]. Y vi a mis colegas apóstoles [que me acompañaban] 22 mientras el Espíritu
venía con nosotros. Y en el quinto cielo vi un gran ángel que enarbolaba en su
mano una vara de hierro. Con él estaban otros tres ángeles y yo levanté la
vista hacia ellos. Pero peleaban entre ellos enarbolando látigos, empujando a
las almas hacia el juicio. Yo, por mi parte, avanzaba con el Espíritu y la
puerta se me abrió. Entonces ascendimos al sexto cielo y vi a mis colegas
apóstoles que me acompañaban, y el Espíritu Santo me conducía ante ellos.
Levanté la mirada y vi una gran luz que resplandecía sobre el sexto cielo.
Hablé y dije al guardián que estaba en el sexto cielo: [Abre] para mí y para el
Espíritu [Santo] que me precede. Entonces me abrió y [ascendimos] al séptimo
[cielo. Vi] un anciano [...] de luz cuya vestidura era blanca. [Su trono], que
se halla en el séptimo cielo, resplandecía más que el sol, [siete] veces más. 23 El anciano tomó la
palabra y me dijo: ¿A dónde vas, Pablo, el bendecido, el que fue separado desde
el vientre de su madre?. Ahora bien, yo miraba al Espíritu, y él movía la
cabeza diciéndome: Habla con él. Yo hablé y dije al anciano: Regreso al lugar
del cual procedí. El anciano me contestó: ¿De dónde procedes? Yo le respondí
diciendo: Desciendo al mundo de los muertos para llevar cautiva a la cautividad
que fue cautivada en la cautividad de Babilonia. El anciano me contestó
diciendo: ¿De qué manera podrás apartarte de mí? Mira y ve a los principados y
a las potestades. El Espíritu intervino diciendo: Entrégale la señal que está
en tu mano, y te abrirá. Entonces yo le di la señal. Él volvió el rostro hacia
abajo, hacia su creación y los que son sus potestades. Entonces se abrió [el
séptimo] cielo y ascendimos a la 24 Ogdóada. Y vi a los doce apóstoles. Me
saludaron y ascendimos al noveno cielo. Yo saludé a todos los que se hallaban
en el noveno cielo, y ascendimos al décimo cielo. Y yo saludé a mis espíritus
compañeros.
La revelación de Pablo.
Nota: la numeración corresponde a las páginas del manuscrito.
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