Fuente: A.
de Santos Otero. Los Evangelios Apócrifos.
(Madrid:
B.A.C., 1988, 6ta. edición),
págs. 689-705.
EVANGELIO SEGÚN TOMÁS
(texto copto de Nag Hammadi)
Estas son las palabras secretas que
pronunció Jesús el Viviente y que Dídimo Judas Tomás consignó por escrito.
1. Y dijo: «Quien encuentre el sentido de estas
palabras no gustará la muerte» (3212-14).
2. Dijo Jesús: «El que busca no debe dejar de buscar
hasta tanto que encuentre. Y cuando encuentre se estremecerá, y tras su
estremecimiento se llenará de admiración y reinará sobre el universo» (3214-19).
3. Dijo Jesús: «Si aquellos que os guían os dijeren:
Ved, el Reino está en el cielo, entonces las aves del cielo os tomarán
la delantera. Y si os dicen: Está en la mar, entonces los peces os
tomarán la delantera. Mas el Reino está dentro de vosotros y fuera de vosotros.
Cuando lleguéis a conoceros a vosotros mismos, entonces seréis conocidos y
caeréis en la cuenta de que sois hijos del Padre Viviente. Pero si no os
conocéis a vosotros mismos, estáis sumidos en la pobreza y sois la pobreza
misma» (3219-335).
4. Dijo Jesús: «No vacilará un anciano a su edad en
preguntar a un niño de siete días por el lugar de la vida, y vivirá; pues
muchos primeros vendrán a ser últimos y terminarán siendo uno solo» (335-10).
5. Dijo Jesús: «Reconoce lo que tienes ante tu vista
y se te manifestará lo que te está oculto, pues nada hay escondido que no
llegue a ser manifiesto» (3310-14).
6. Le preguntaron sus discípulos diciéndole:
«¿Quieres que ayunemos? ¿Y de qué forma hemos de orar y dar limosna, y qué
hemos de observar respecto a la comida?» Jesús dijo: «No mintáis ni
hagáis lo que aborrecéis, pues ante el cielo todo está patente, ya que nada hay
oculto que no termine por quedar manifiesto y nada escondido que pueda
mantenerse sin ser revelado» (3314-23).
7. Jesús dijo: «Dichoso el león que al ser ingerido
por un hombre se hace hombre; abominable el hombre que se deja devorar por un
león y éste se hace hombre» (3323-28).
8. Y dijo: «El hombre se parece a un pescador
inteligente que echó su red al mar y la sacó de él llena de peces pequeños. Al
encontrar entre ellos un pez grande y bueno, aquel pescador inteligente arrojó
todos los peces pequeños al mar y escogió sin vacilar el pez grande» (3328-343).
9. Dijo Jesús: «He aquí que el sembrador salió,
llenó su mano y desparramó. Algunos (granos de simiente) cayeron en el camino y
vinieron los pájaros y se los llevaron. Otros cayeron sobre piedra y no
arraigaron en la tierra ni hicieron germinar espigas hacia el cielo. Otros
cayeron entre espinas —éstas ahogaron la simiente— y el gusano se los comió.
Otros cayeron en tierra buena y (ésta) dio una buena cosecha, produciendo 60 y
120 veces por medida» (343-13).
10. Dijo Jesús: «He arrojado fuego sobre el mundo y ved
que lo mantengo hasta que arda» (3414-16).
11. Dijo Jesús: «Pasará este cielo y pasará asimismo
el que está encima de él. Y los muertos no viven ya, y los que están vivos no
morirán. Cuando comíais lo que estaba muerto, lo hacíais revivir; ¿qué vais a hacer
cuando estéis en la luz? El día en que erais una misma cosa, os hicisteis dos;
después de haberos hecho dos, ¿qué vais a hacer?» (3416-25).
12. Los discípulos dijeron a Jesús: «Sabemos que tú
te irás de nuestro lado; ¿quién va a ser el mayor entre nosotros?» Díjoles
Jesús: «Dondequiera que os hayáis reunido, dirigíos a Santiago el Justo, por
quien el cielo y la tierra fueron creados» (3425-30).
13. Dijo Jesús a sus discípulos: «Haced una
comparación y decidme a quién me parezco». Díjole Simón Pedro: «Te pareces a un
ángel justo». Díjole Mateo: «Te pareces a un filósofo, a un hombre sabio».
Díjole Tomás: «Maestro, mi boca es absolutamente incapaz de decir a quién te
pareces». Respondió Jesús: «Yo ya no soy tu maestro, puesto que has bebido y te
has emborrachado del manantial que yo mismo he medido». Luego le tomó consigo,
se retiró y le dijo tres palabras. Cuando Tomás se volvió al lado de sus
compañeros, le preguntaron éstos: «¿Qué es lo que te ha dicho Jesús?» Tomás
respondió: «Si yo os revelara una sola palabra de las que me ha dicho,
cogeríais piedras y las arrojaríais sobre mí: entonces saldría fuego de ellas y
os abrasaría» (3430-3514).
14. Díjoles Jesús: «Si ayunáis, os engendraréis
pecados; y si hacéis oración, se os condenará; y si dais limosnas, haréis mal a
vuestros espíritus. Cuando vayáis a un país cualquiera y caminéis por las
regiones, si se os recibe, comed lo que os presenten (y) curad a los
enfermos entre ellos. Pues lo que entra en vuestra boca no os manchará, mas lo
que sale de vuestra boca, eso sí que os manchará» (3514-27).
15. Dijo Jesús: «Cuando veáis al que no nació de
mujer, postraos sobre vuestro rostro y adoradle: Él es vuestro padre» (3527-31).
16. Dijo Jesús: «Quizá piensan los hombres que he
venido a traer paz al mundo, y no saben que he venido a traer disensiones sobre
la tierra: fuego, espada, guerra. Pues cinco habrá en casa: tres estarán contra
dos y dos contra tres, el padre contra el hijo y el hijo contra el padre. Y
todos ellos se encontrarán en soledad» (3531-365).
17. Dijo Jesús: «Yo os daré lo que ningún ojo ha
visto y ningún oído ha escuchado y ninguna mano ha tocado y en ningún corazón
humano ha penetrado» (365-9).
18. Dijeron los discípulos a Jesús: «Dinos cómo va a
ser nuestro fin». Respondió Jesús: «¿Es que habéis descubierto ya el principio
para que preguntéis por el fin? Sabed que donde está el principio, allí estará
también el fin. Dichoso aquel que se encuentra en el principio: él conocerá el
fin y no gustará la muerte» (369-17).
19. Dijo
Jesús: «Dichoso aquel que ya existía antes de llegar a ser. Si os hacéis mis
discípulos (y) escucháis mis palabras, estas piedras se pondrán a vuestro
servicio. Cinco árboles tenéis en el paraíso que ni en verano ni en invierno se
mueven y cuyo follaje no cae: quien los conoce no gustará la muerte» (3617-25).
20.
Dijeron los discípulos a Jesús: «Dinos a qué se parece el reino de los cielos».
Díjoles: «Se parece a un grano de mostaza, que es (ciertamente) la más exigua
de todas las semillas, pero cuando cae en tierra de labor hace brotar un tallo
(y) se convierte en cobijo para los pájaros del cielo» (3626-33).
21. Dijo
Mariham a Jesús: «¿A qué se parecen tus discípulos?» Él respondió: «Se parecen
a unos muchachos que se han acomodado en una parcela ajena. Cuando se presenten
los dueños del terreno les dirán: Devolvednos nuestra finca. Ellos se
sienten desnudos en su presencia al tener que dejarla y devolvérsela». Por eso
os digo: «Si el dueño de la casa se entera de que va a venir el ladrón, se
pondrá a vigilar antes de que llegue y no permitirá que éste penetre en la casa
de su propiedad y se lleve su ajuar. Así, pues, vosotros estad también alerta
ante el mundo, ceñid vuestros lomos con fortaleza para que los ladrones
encuentren cerrado el paso hasta vosotros; pues (si no) darán con la
recompensa que vosotros esperáis. ¡Ojalá surja de entre vosotros un
hombre sabio que —cuando la cosecha hubiere madurado— venga rápidamente con la
hoz en la mano y la siegue! El que tenga oídos para oír, que oiga» (3633-3719).
22.
Jesús vio unas criaturas que estaban siendo amamantadas y dijo a sus
discípulos: «Estas criaturas a las que están dando el pecho se parecen a
quienes entran en el Reino». Ellos le dijeron: «¿Podremos nosotros —haciéndonos
pequeños— entrar en el Reino?» Jesús les dijo: «Cuando seáis capaces de hacer
de dos cosas una, y de configurar lo interior con lo exterior, y lo exterior
con lo interior, y lo de arriba con lo de abajo, y de reducir a la unidad lo
masculino y lo femenino, de manera que el macho deje de ser macho, y la hembra,
hembra; cuando hagáis ojos de un solo ojo y una mano en lugar de una mano y un
pie en lugar de un pie y una imagen en lugar de una imagen, entonces
podréis entrar [en el Reino]» (3720-35).
23. Dijo
Jesús: «Yo os escogeré uno entre mil y dos entre diez mil; y resultará que
ellos quedarán como uno solo» (381-3).
24.
Dijeron sus discípulos: «Instrúyenos acerca del lugar donde moras, pues
sentimos la necesidad de indagarlo». Díjoles: «El que tenga oídos, que escuche:
en el interior de un hombre de luz hay siempre luz y él ilumina todo el
universo; sin su luz reinan las tinieblas» (383-10).
25. Dijo
Jesús: «Ama a tu hermano como a tu alma; cuídalo como la pupila de tu ojo» (3810-12).
26. Dijo
Jesús: «La paja en el ojo de tu hermano, sí que la ves; pero la viga en el tuyo
propio, no la ves. Cuando hayas sacado la viga de tu ojo, entonces verás de
quitar la paja del ojo de tu hermano» (3812-17).
27.
(Dijo Jesús): «Si no os abstenéis del mundo, no encontraréis el Reino; si no
hacéis del sábado sábado, no veréis al Padre» (3817-20).
28. Dijo
Jesús: «Yo estuve en medio del mundo y me manifesté a ellos en carne. Los hallé
a todos ebrios (y) no encontré entre ellos uno siquiera con sed. Y mi alma
sintió dolor por los hijos de los hombres, porque son ciegos en su corazón y no
se percatan de que han venido vacíos al mundo y vacíos intentan otra vez salir
de él. Ahora bien: por el momento están ebrios, pero cuando hayan expulsado su
vino, entonces se arrepentirán» (3820-31).
29. Dijo
Jesús: «El que la carne haya llegado a ser gracias al espíritu es un prodigio;
pero el que el espíritu (haya llegado a ser) gracias al cuerpo, es prodigio [de
prodigios]. Y yo me maravillo cómo esta gran riqueza ha venido a alojarse en
esta pobreza» (3831-392).
30. Dijo
Jesús: «Dondequiera que hubiese tres dioses, dioses son; dondequiera que haya
dos o uno, con él estoy yo» (392-5).
31. Dijo
Jesús: «Ningún profeta es aceptado en su aldea; ningún médico cura a aquellos
que le conocen» (395-7).
32. Dijo
Jesús: «Una ciudad que está construida (y) fortificada sobre una alta montaña
no puede caer ni pasar inadvertida» (397-10).
33. Dijo
Jesús: «Lo que escuchas con uno y otro oído, pregónalo desde la cima de
vuestros tejados; pues nadie enciende una lámpara y la coloca bajo el celemín o
en otro lugar escondido, sino que la pone sobre el candelero para que todos los
que entran y salen vean su resplandor» (3910-18).
34. Dijo
Jesús: «Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el hoyo» (3918-20).
35. Dijo
Jesús: «No es posible que uno entre en la casa del fuerte y se apodere de ella
(o de él) de no ser que logre atarle las manos a éste: entonces sí que saqueará
su casa» (3920-24).
36. Dijo
Jesús: «No estéis preocupados desde la mañana hasta la noche y desde la noche
hasta la mañana (pensando) qué vais a poneros» (3924-27).
37. Sus
discípulos dijeron: «¿Cuándo te nos vas a manifestar y cuándo te vamos a ver?»
Dijo Jesús: «Cuando perdáis (el sentido de) la vergüenza y —cogiendo vuestros
vestidos— los pongáis bajo los talones como niños pequeños y los pisoteéis,
entonces [veréis] al Hijo del Viviente y no tendréis miedo» (3927-402).
38. Dijo
Jesús: «Muchas veces deseasteis escuchar estas palabras que os estoy diciendo
sin tener a vuestra disposición alguien a quien oírselas. Días llegarán en que
me buscaréis (y) no me encontraréis» (402-7).
39. Dijo
Jesús: «Los fariseos y los escribas recibieron las llaves del conocimiento y
las han escondido: ni ellos entraron, ni dejaron entrar a los que querían. Pero
vosotros sed cautos como las serpientes y sencillos como las palomas» (407-13).
40. Dijo
Jesús: «Una cepa ha sido plantada al margen del Padre y —como no está
firmemente arraigada— será arrancada de cuajo y se malogrará» (4013-16).
41.
Jesús dijo: «A quien tiene en su mano se le dará; y a quien nada tiene —aun
aquello poco que tiene— se le quitará» (4016-18).
42. Dijo
Jesús: «Haceos pasajeros» (4019).
43. Le
dijeron sus discípulos: «¿Quién eres tú para decirnos estas cosas?» [Jesús
respondió]: «Basándoos en lo que os estoy diciendo, no sois capaces de entender
quién soy yo; os habéis vuelto como los judíos, ya que éstos aman el árbol y
odian su fruto, aman el fruto y odian el árbol» (4020-26).
44. Dijo
Jesús: «A quien insulte al Padre, se le perdonará; y a quien insulte al Hijo,
(también) se le perdonará. Pero quien insulte al Espíritu Santo no encontrará
perdón ni en la tierra ni en el cielo» (4026-31).
45. Dijo
Jesús: «No se cosechan uvas de los zarzales ni se cogen higos de los espinos,
(pues) éstos no dan fruto alguno. [Un] hombre bueno saca cosas buenas de su
tesoro; un hombre malo saca cosas malas del mal tesoro que tiene en su corazón
y habla maldades, pues de la abundancia del corazón saca él la maldad» (4031-416).
46. Dijo
Jesús: «Desde Adán hasta Juan el Bautista no hay entre los nacidos de mujer
nadie que esté más alto que Juan el Bautista, de manera que sus ojos no se
quiebren. Pero yo he dicho: Cualquiera de entre vosotros que se haga
pequeño, vendrá en conocimiento del Reino y llegará a ser encumbrado por encima
de Juan» (416-12).
47. Dijo
Jesús: «No es posible que un hombre monte dos caballos y tense dos arcos; no es
posible que un esclavo sirva a dos señores, sino que más bien honrará a uno y
despreciará al otro. A ningún hombre le apetece —después de haber bebido vino
añejo— tomar vino nuevo; no se echa vino nuevo en odres viejos, no sea que
éstos se rompan, y no se echa vino añejo en odre nuevo para que éste no le eche
a perder. No se pone un remiendo viejo en un vestido nuevo, pues se produciría
un rasgón» (4112-23).
48. Dijo
Jesús: «Si dos personas hacen la paz entre sí en esta misma casa, dirán a la
montaña: ¡Desaparece de aquí! Y ésta desaparecerá» (4124-27).
49. Dijo
Jesús: «Bienaventurados los solitarios y los elegidos: vosotros encontraréis el
Reino, ya que de él procedéis (y) a él tornaréis» (4127-30).
50. Dijo
Jesús: «Si os preguntan: ¿De dónde habéis venido?, decidles: Nosotros
procedemos de la luz, del lugar donde la luz tuvo su origen por sí misma;
(allí) estaba afincada y se manifestó en su imagen. Si os preguntan: ¿Quién
sois vosotros?, decid: Somos sus hijos y somos los elegidos del Padre
Viviente. Si se os pregunta: ¿Cuál es la señal de vuestro Padre que
lleváis en vosotros mismos?, decidles: Es el movimiento y a la vez el
reposo» (4130-427).
51. Le
dijeron sus discípulos: «¿Cuándo sobrevendrá el reposo de los difuntos y cuándo
llegará el mundo nuevo?» Él les dijo: «Ya ha llegado (el reposo) que esperáis,
pero vosotros no caéis en la cuenta» (427-12).
52. Sus
discípulos le dijeron: «24 profetas alzaron su voz en Israel y todos hablaron
de ti». Él les dijo: «Habéis dejado a un lado al Viviente (que está) ante
vosotros ¡y habláis de los muertos!» (4212-18).
53. Sus
discípulos le dijeron: «¿Es de alguna utilidad la circuncisión o no?» Y él les
dijo: «Si para algo valiera, ya les engendraría su padre circuncisos en el seno
de sus madres; sin embargo, la verdadera circuncisión en espíritu ha sido de
gran utilidad» (4218-23).
54. Dijo
Jesús: «Bienaventurados los pobres, pues vuestro es el reino de los cielos» (4223-24).
55. Dijo
Jesús: «Quien no odie a su padre y a su madre, no podrá ser discípulo mío. Y
(quien no) odie a sus hermanos y hermanas (y no cargue) con su cruz como yo, no
será digno de mí» (4225-29).
56. Dijo
Jesús: «Quien haya comprendido (lo que es) el mundo, ha dado con un cadáver. Y
quien haya encontrado un cadáver, de él no es digno el mundo» (4229-32).
57. Dijo
Jesús: «El Reino del Padre se parece a un hombre que tenía una [buena] semilla.
Vino de noche su enemigo y sembró cizaña entre la buena semilla. Este hombre no
consintió que ellos (los jornaleros) arrancasen la cizaña, sino que les dijo: No
sea que vayáis a escardar la cizaña y con ella arranquéis el trigo; ya
aparecerán las matas de cizaña el día de la siega, (entonces) se las arrancará
y se las quemará» (4232-437).
58. Dijo
Jesús: «Bienaventurado el hombre que ha sufrido: ha encontrado la vida» (437-9).
59. Dijo
Jesús: «Fijad vuestra mirada en el Viviente mientras estáis vivos, no sea que
luego muráis e intentéis contemplarlo y no podáis» (439-12).
60.
(Vieron) a un samaritano que llevaba un cordero camino de Judea y dijo a sus
discípulos: «(¿Qué hace) éste con el cordero?» Ellos le dijeron: «(Irá) a
sacrificarlo para comérselo.» Y les dijo: «Mientras esté vivo no se lo comerá,
sino sólo después de haberlo degollado, cuando (el cordero) se haya convertido
en un cadáver». Ellos dijeron: «No podrá obrar de otro modo». Él dijo:
«Vosotros aseguraos un lugar de reposo para que no os convirtáis en cadáveres y
seáis devorados» (4312-23).
61. Dijo
Jesús: «Dos reposarán en un mismo lecho: el uno morirá, el otro vivirá». Dijo
Salomé: «¿Quién eres tú, hombre, y de quién? Te has subido a mi lecho y has
comido de mi mesa». Díjole Jesús: «Yo soy el que procede de quien (me) es
idéntico; he sido hecho partícipe de los atributos de mi Padre». (Salomé dijo):
«Yo soy tu discípula». (Jesús le dijo): «Por eso es por lo que digo que si uno
ha llegado a ser idéntico, se llenará de luz; mas en cuanto se desintegre, se
inundará de tinieblas» (4323-34).
62. Dijo
Jesús: «Yo comunico mis secretos a los que [son dignos] de ellos. Lo que hace
tu derecha, no debe averiguar tu izquierda lo que haga» (4334-442).
63. Dijo
Jesús: «Había un hombre rico que poseía una gran fortuna, y dijo: Voy a
emplear mis riquezas en sembrar, cosechar, plantar y llenar mis graneros
de frutos de manera que no me falte de nada. Esto es lo que él pensaba en
su corazón; y aquella noche se murió. El que tenga oídos, que oiga» (442-10).
64. Dijo
Jesús: «Un hombre tenía invitados. Y cuando hubo preparado la cena, envió a su
criado a avisar a los huéspedes. Fue (éste) al primero y le dijo: Mi amo te
invita. Él respondió: Tengo (asuntos de) dinero con unos mercaderes;
éstos vendrán a mí por la tarde y yo habré de ir y darles instrucciones; pido
excusas por la cena. Fuese a otro y le dijo: Estás invitado por mi amo.
Él le dijo: He comprado una casa y me requieren por un día; no tengo tiempo.
Y fue a otro y le dijo: Mi amo te invita. Y él le dijo: Un amigo mío
se va a casar y tendré que organizar el festín. No voy a poder ir; me excuso
por lo de la cena. Fuese a otro y le dijo: Mi amo te invita. Éste
replicó: Acabo de comprar una hacienda (y) me voy a cobrar la renta; no
podré ir, presento mis excusas. Fuese el criado (y) dijo a su amo: Los
que invitaste a la cena se han excusado. Dijo el amo a su criado: Sal a
la calle (y) tráete a todos los que encuentres para que participen en mi
festín; los mercaderes y hombres de negocios [no entrarán] en los lugares de mi
Padre» (4410-35).
65. Él
dijo: «Un hombre de bien poseía un majuelo y se lo arrendó a unos viñadores
para que lo trabajaran y así poder percibir de ellos el fruto. Envió, pues, a
un criado para que éstos le entregaran la cosecha del majuelo. Ellos prendieron
al criado y le golpearon hasta casi matarlo. Éste fue y se lo contó a su amo,
quien dijo: Tal vez no les reconoció; y envió otro criado. También éste
fue maltratado por los viñadores. Entonces envió a su propio hijo, diciendo ¡A
ver si respetan por lo menos a mi hijo! Los viñadores —a quienes no se les
ocultaba que éste era el heredero del majuelo— le prendieron (y) le mataron. El
que tenga oídos, que oiga» (451-16).
66. Dijo
Jesús: «Mostradme la piedra que los albañiles han rechazado; ésta es la piedra
angular» (4516-19).
67. Dijo
Jesús: «Quien sea conocedor de todo, pero falle en (lo tocante a) sí mismo,
falla en todo» (4519-20).
68. Dijo
Jesús: «Dichosos vosotros cuando se os odie y se os persiga, mientras que ellos
no encontrarán un lugar allí donde se os ha perseguido a vosotros» (4521-24).
69. Dijo
Jesús: «Dichosos los que han sufrido persecución en su corazón: éstos son los
que han reconocido al Padre de verdad». (Dijo Jesús): «Dichosos los
hambrientos, pues el estómago de aquellos que hambrean se saciará» (4524-29).
70. Dijo
Jesús: «Cuando realicéis esto en vosotros mismos, aquello que tenéis os
salvará; pero si no lo tenéis dentro, aquello que no tenéis en vosotros mismos
os matará» (4529-33).
71. Dijo
Jesús: «Voy a des[truir esta] casa y nadie podrá [re]edificarla» (4534-35).
72. [Un
hombre] le [dijo]: «Di a mis hermanos que repartan conmigo los bienes de mi
padre». Él replicó: «¡Hombre! ¿Quién ha hecho de mí un repartidor?» Y se
dirigió a sus discípulos, diciéndoles: «¿Es que soy por ventura un repartidor?»
(461-6).
73. Dijo
Jesús: «La cosecha es en verdad abundante, pero los obreros son pocos. Rogad,
pues, al Señor que envíe obreros para la recolección» (466-9).
74. Él
dijo: «Señor, hay muchos alrededor del aljibe, pero no hay nadie dentro del
aljibe» (469-11).
75. Dijo
Jesús: «Muchos están ante la puerta, pero son los solitarios los que entrarán
en la cámara nupcial» (4611-13).
76. Dijo
Jesús: «El reino del Padre se parece a un comerciante poseedor de mercancías,
que encontró una perla. Ese comerciante era sabio: vendió sus mercancías y
compró aquella perla única. Buscad vosotros también el tesoro imperecedero allí
donde no entran ni polillas para devorar(lo) ni gusano para destruir(lo)» (4613-22).
77. Dijo
Jesús: «Yo soy la luz que está sobre todos ellos. Yo soy el universo: el
universo ha surgido de mí y ha llegado hasta mí. Partid un leño y allí estoy
yo; levantad una piedra y allí me encontraréis» (4622-28).
78. Dijo
Jesús: «¿A qué salisteis al campo? ¿Fuisteis a ver una caña sacudida por el
viento? ¿Fuisteis a ver a un hombre vestido de ropas finas? [Mirad a vuestros]
reyes y a vuestros magnates: ellos son los que llevan [ropas] finas, pero no
podrán reconocer la verdad» (4628-473).
79. Le
dijo una mujer de entre la turba: «Dichoso el vientre que te llevó y los pechos
que te criaron». Él [le] respondió: «Bienaventurados aquellos que han escuchado
la palabra del Padre (y) la han guardado de verdad, pues días vendrán en que
diréis: Dichoso el vientre que no concibió y los pechos que no amamantaron»
(473-12).
80. Dijo
Jesús: «El que haya reconocido al mundo, ha encontrado el cuerpo. Pero de quien
haya encontrado el cuerpo, de éste no es digno el mundo» (4712-15).
81. Dijo
Jesús: «Quien haya llegado a ser rico, que se haga rey; y quien detente el
poder, que renuncie» (4715-17).
82. Dijo
Jesús: «Quien esté cerca de mí, está cerca del fuego; quien esté lejos de mí,
está lejos del Reino» (4717-19).
83. Dijo
Jesús: «Las imágenes se manifiestan al hombre, y la luz que hay en ellas
permanece latente en la imagen de la luz del Padre. Él se manifestará, quedando
eclipsada su imagen por su luz» (4719-24).
84. Dijo
Jesús: «Cuando contempláis lo que se os parece, os alegráis; pero cuando veáis
vuestras propias imágenes hechas antes que vosotros —imperecederas y a la vez
invisibles—, ¿cuánto podréis aguantar?» (4724-29).
85. Dijo
Jesús: «El que Adán llegara a existir se debió a una gran fuerza y a una gran
riqueza; (sin embargo), no llegó a ser digno de vosotros, pues en el supuesto
de que hubiera conseguido ser digno, [no hubiera gustado] la muerte» (4729-34).
86. Dijo
Jesús: «[Las zorras tienen su guarida] y los pájaros [su] nido, pero el Hijo
del hombre no tiene lugar donde reclinar su cabeza (y) descansar» (4734-484).
87. Dijo
Jesús: «Miserable es el cuerpo que depende de un cuerpo, y miserable es el alma
que depende de entrambos» (484-7).
88. Dijo
Jesús: «Los ángeles y los profetas vendrán a vuestro encuentro y os darán lo
que os corresponde; vosotros dadles asimismo lo que está en vuestra mano,
dádselo (y) decíos: ¿Cuándo vendrán ellos a recoger lo que les pertenece?»
(487-12).
89. Dijo
Jesús: «¿Por qué laváis lo exterior del vaso? ¿Es que no comprendéis que aquel
que hizo el interior no es otro que quien hizo el exterior?» (4813-16).
90. Dijo
Jesús: «Venid a mí, pues mi yugo es adecuado y mi dominio suave, y encontraréis
reposo para vosotros mismos» (4816-20).
91.
Ellos le dijeron: «Dinos quién eres tú, para que creamos en ti». Él les dijo:
«Vosotros observáis el aspecto del cielo y de la tierra, y no habéis sido
capaces de reconocer a aquel que está ante vosotros ni de intuir el momento
presente» (4820-25).
92. Dijo
Jesús: «Buscad y encontraréis: mas aquello por lo que me preguntabais antaño
—sin que yo entonces os diera respuesta alguna— quisiera manifestároslo ahora,
y vosotros no me hacéis preguntas en este sentido» (4825-30).
93.
[Dijo Jesús]: «No echéis las cosas santas a los perros, no sea que vengan a
parar en el muladar; no arrojéis las perlas a los puercos, para que ellos no
las [....]» (4830-32).
94.
[Dijo] Jesús: «El que busca encontrará, [y al que llama] se le abrirá» (4833-34).
95.
[Dijo Jesús]: «Si tenéis algún dinero, no lo prestéis con interés, sino dádselo
a aquel que no va a devolvéroslo» (4835-492).
96.
[Dijo] Jesús: «El reino del Padre se parece a [una] mujer que tomó un poco de
levadura, la [introdujo] en la masa (y) la convirtió en grandes hogazas de pan.
Quien tenga oídos, que oiga» (492-6).
97. Dijo
Jesús: «El reino del [Padre] se parece a una mujer que transporta(ba) un
recipiente lleno de harina. Mientras iba [por un] largo camino, se rompió el
asa (y) la harina se fue desparramando a sus espaldas por el camino. Ella no se
dio cuenta (ni) se percató del accidente. Al llegar a casa puso el recipiente
en el suelo (y) lo encontró vacío» (497-15).
98. Dijo
Jesús: «El reino del Padre se parece a un hombre que tiene la intención de
matar a un gigante: desenvainó (primero) la espada en su casa (y) la hundió en
la pared para comprobar la fuerza de su mano. Entonces dio muerte al gigante»
(4915-20).
99. Los discípulos
le dijeron: «Tus hermanos y tu madre están afuera». Él les dijo: «Los aquí
(presentes) que hacen la voluntad de mi Padre, éstos son mis hermanos y mi
madre; ellos son los que entrarán en el reino de mi Padre» (4921-26).
100. Le
mostraron a Jesús una moneda de oro, diciéndole: «Los agentes de César nos
piden los impuestos». Él les dijo: «Dad a César lo que es de César, dad a Dios
lo que es de Dios y dadme a mí lo que me pertenece» (4927-31).
101.
(Dijo Jesús): «El que no aborreció a su padre y a su madre como yo, no podrá
ser [discípulo] mío; y quien [no] amó [a su padre] y a su madre como yo, no
podrá ser [discípulo] mío; pues mi madre, la que [...], pero [mi madre] de
verdad me ha dado la vida» (4932-501).
102.
Dijo Jesús: «¡Ay de ellos, los fariseos, pues se parecen a un perro echado en
un pesebre de bueyes!: ni come, ni deja comer a los bueyes» (502-5).
103.
Dijo Jesús: «Dichoso el hombre que sabe [por qué] flanco van a entrar los
ladrones, de manera que (le dé tiempo a) levantarse, recoger sus [...] y
ceñirse los lomos antes de que entren» (505-10).
104.
[Le] dijeron: «Ven, vamos hoy a hacer oración y a ayunar». Respondió Jesús:
«¿Qué clase de pecado he cometido yo, o en qué he sido derrotado? Cuando el
novio haya abandonado la cámara nupcial, ¡que ayunen y oren entonces!» (5010-16).
105.
Dijo Jesús: «Quien conociere al padre y a la madre, será llamado hijo de
prostituta» (5016-18).
106.
Dijo Jesús: «Cuando seáis capaces de hacer de dos cosas una sola, seréis hijos
del hombre; y si decís: ¡Montaña, trasládate de aquí!, se trasladará»
(5018-22).
107.
Dijo Jesús: «El Reino se parece a un pastor que poseía cien ovejas. Una de
ellas —la más grande— se extravió. Entonces dejó abandonadas (las) noventa y
nueve (y) se dio a la búsqueda de ésta hasta que la encontró. Luego —tras la
fatiga— dijo a la oveja: Te quiero más que a (las) noventa y nueve» (5022-27).
108.
Dijo Jesús: «Quien bebe de mi boca, vendrá a ser como yo; y yo mismo me
convertiré en él, y lo que está oculto le será revelado» (5028-30).
109.
Dijo Jesús: «El Reino se parece a un hombre que tiene [escondido] un tesoro en
su campo sin saberlo. Al morir dejó el terreno en herencia a su [hijo, que
tampoco] sabía nada de ello: éste tomó el campo y lo vendió. Vino, pues, el
comprador y —al arar— [dio] con el tesoro; y empezó a prestar dinero con
interés a quienes le plugo» (5031-513).
110.
Dijo Jesús: «Quien haya encontrado el mundo y se haya hecho rico, ¡que renuncie
al mundo!» (514-5).
111.
Dijo Jesús: «Arrollados serán los cielos y la tierra en vuestra presencia,
mientras que quien vive del Viviente no conocerá muerte ni (...); pues Jesús
dice: Quien se encuentra a sí mismo, de él no es digno el mundo» (516-10).
112.
Dijo Jesús: «¡Ay de la carne que depende del alma! ¡Ay del alma que depende de
la carne!» (5110-12).
113. Le
dijeron sus discípulos: «¿Cuándo va a llegar el Reino?» (Dijo Jesús): «No
vendrá con expectación. No dirán: ¡Helo aquí! o ¡Helo allá!, sino
que el reino del Padre está extendido sobre la tierra y los hombres no lo ven»
(5112-18).
114.
Simón Pedro les dijo: «¡Que se aleje Mariham de nosotros!, pues las mujeres no
son dignas de la vida». Dijo Jesús: «Mira, yo me encargaré de hacerla macho, de
manera que también ella se convierta en un espíritu viviente, idéntico a vosotros
los hombres: pues toda mujer que se haga varón, entrará en el reino del cielo»
(5118-26).
El Evangelio según Tomás.
Fuente: A.
de Santos Otero. Los Evangelios Apócrifos
(Madrid: B.A.C., 1985), págs. 89-95, 77.
Fragmentos griegos de Oxyrhynchus
Oxyrh. Pap. 1 (logias 26-33 y 77)
I. ...
«y entonces verás de quitar la pajita que está en el ojo de tu hermano» (cf.
Lc. 6,42; Mt. 7,5).
II. Jesús:
«Si no hacéis abstinencia del mundo, no encontraréis el reino de Dios; y si no
observáis el sábado, no veréis al Padre».
III. Dice
Jesús: «Estuve en medio del mundo y me dejé ver de ellos en carne; y encontré a
todos ebrios y no di con ninguno que estuviera sediento entre ellos».
IV. «Y
se aflige mi alma por los hijos de los hombres, porque están ciegos en su
corazón y no miran a . . . la pobreza».
V. Dice
Jesús: «Donde estén [...], y donde hay uno solo [...] yo estoy con él. Levanta
la piedra y allí me encontrarás, hiende el leño y yo allí estoy».
VI. Dice
Jesús: «No es acepto un profeta en su patria, ni un médico obra curaciones
entre los que le conocen» (cf. Lc. 4,24; Mt. 13,57; Mc. 6,4-5; Jn. 4,44).
VII. Dice
Jesús: «Una ciudad edificada sobre la cumbre de un alto monte y fortificada, ni
ca[e]r puede, ni estar escondida» (cf. Mt. 5,14).
VIII. Dice
Jesús: «Tú escuchas con uno de tus oídos...»
Oxyrh. Pap. 654 (logias 1-6)
... Tales son los [...] discursos que tuvo Jesús, Señor viviente a
[...] y a Tomás. Y les dijo: «Todo el que oyere estas palabras, no gustará la
muerte».
I. Dice
Jesús: «El que busca ... no cese hasta que encuentre; y cuando haya encontrado,
se quedará consternado; y consternado, reinará; y en reinando, descansará».
II. Dice
Judas: «¿Quiénes son, pues, los que nos arrastran a lo alto del cielo, si es
que el reino está en el cielo?» Dice Jesús: «Las aves del cielo, las bestias y
todo lo que puede haber bajo la tierra, o sobre ella, y los peces del mar, son
los que os arrastran hasta Dios. Y el reino de los cielos dentro de vosotros
está. Quien, pues, conozca a Dios, lo encontrará, porque, conociéndole a Él, os
conoceréis a vosotros mismos y entenderéis que sois hijos del Padre, el
Perfecto, y, a la vez, os daréis cuenta de que sois ciudadanos del cielo.
Vosotros sois la ciudad de Dios».
III. Dice
Jesús: «El hombre que duda dónde ha de colocarse, no tendrá reparo en preguntar
a alguno de sus compañeros sobre su sitio. Si no, tendrá que caer en la cuenta
de que muchos primeros serán postreros y los postreros primeros y de que
(éstos) solos vivirán».
IV. Dice
Jesús: «Todo lo que no está ante tu vista y lo que te está oculto, te será
revelado; pues no hay cosa oculta que no llegue a ser manifiesta y sepultada
que no se desentierre».
V. Le preguntan sus discípulos y (le) dicen: «¿Cómo
ayunaremos y cómo oraremos y cómo haremos limosna y qué observaremos de cosas
semejantes?» Díce(les) Jesús: «Mirad, no sea que perdáis la recompensa. No
hagáis sino las obras de la verdad. Pues, si hacéis
éstas, conoceréis el misterio escondido. Dígoos: Bienaventurado es el que ... »
Oxyrh. Pap. 655 (logias 36-37 y 39)
A. No estéis preocupados desde la mañana
hasta la tarde, ni desde la tarde hasta la mañana, ni por vuestra comida, qué
vais a comer, ni por vuestro vestido, qué vais a poneros. Mucho más valéis que
los lirios, los cuales crecen y no hilan. Teniendo un vestido, ¿por qué [...]
también vosotros? (cf. Mt. 6,25-26; Lc. 12,22s.).
¿Quién
sería capaz de añadir (algo) a vuestra estatura? Él (Dios) os dará vuestro
vestido. (Mt. 6,27; Lc. 12,25). Dícenle sus discípulos: ¿Cuándo te manifestarás
a nosotros o cuándo te podremos ver?
Díce(les Jesús): Cuando os despojéis (de vuestros vestidos) y no sintáis
vergüenza (cf. Gén. 3,7).
[Laguna]
B. Decía: han ocultado las llaves del
reino; ellos no entraron ni dejaron pasar a los que entraban (cf. Lc. 11,52;
Mt. 23,13).
Pero vosotros
sed prudentes como serpientes y sencillos como las palomas (cf. Mt. 10,16).
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